Vida Pastoral · Movimientos
Un itinerario de redescubrimiento del bautismo y de formación permanente en la fe, vivido en comunidad.
El Camino Neocatecumenal nace en 1964 en las chabolas de Palomeras Altas, en Madrid, a instancias de José Gómez Argüello —Kiko— y Carmen Hernández que, viniendo cada uno de una experiencia religiosa distinta, eligieron para seguir a Cristo el ambiente de las barracas, formado por los más degradados de la sociedad. En ese ambiente germinó la semilla del Camino: entre los pobres y marginados que, al recibir el anuncio de Cristo muerto y resucitado, ven cómo el Espíritu Santo suscita un proceso de iniciación cristiana a imagen del catecumenado de la Iglesia primitiva. Más tarde se une a los iniciadores el P. Mario Pezzi.
«¡He aquí los frutos del Concilio! Ustedes hacen después del Bautismo lo que la Iglesia primitiva hacía antes. El hecho es que ustedes miran la autenticidad, la plenitud, la coherencia, la sinceridad de la vida cristiana».
Pablo VI, 1974, en audiencia a las primeras comunidades neocatecumenales
El Camino Neocatecumenal está al servicio de los obispos y de los párrocos como itinerario de redescubrimiento del bautismo y de formación permanente en la fe, y se propone a los fieles que deseen reavivar en su vida la riqueza de la iniciación cristiana.
Su itinerario se vive en las parroquias, en pequeñas comunidades constituidas por personas de diversa edad y condición social. Lleva gradualmente a los fieles a la intimidad con Jesucristo y los transforma en sujetos activos en la Iglesia y testigos creíbles de la Buena Noticia. Es también un instrumento para la iniciación cristiana de los adultos que se preparan para recibir el bautismo.
El Camino Neocatecumenal se encuentra en la Parroquia Sagrada Familia de la ciudad de Esquel. Allí se dan catequesis de inicio una vez al año, a las que están invitados todos.
Constituidas las comunidades, durante todo el año se reúnen semanalmente para estudiar y proclamar la Palabra de Dios y celebrar la Eucaristía. Una vez por mes se reúnen por comunidad, en una convivencia de un día, para rezar y compartir la vida y el crecimiento en la fe.
El Camino Neocatecumenal en el mundo